sábado, 13 de marzo de 2010
La mirada de Ulises: liberar la mirada cautiva
domingo, 7 de marzo de 2010
Cine de autor.
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| DIRECTOR | Theodoros Angelopoulos (AKA Theo Angelopoulos) | ||
| GUIÓN | Tonino Guerra, Theodoros Angelopoulos (AKA Theo Angelopoulos), Petros Markaris | ||
| MÚSICA | Eleni Karaindrou, solista: Kim Kashkashian | ||
| FOTOGRAFÍA | Yorgos Arvanitis | ||
| REPARTO | Harvey Keitel, Maïa Morgenstern, Erland Josephson, Thanassis Vengos, Yorgos Michalakopoulos,Dora Volanki | ||
| PRODUCTORA | Coproducción Grecia-Francia-Italia | ||
| PREMIOS | 1995: Cannes: Gran Premio del Jurado. Premio FIPRESCI (ex-aequo con "Tierra y libertad") KONSTANTINOS KAVAFIS: Ítaca Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas. GEORGE SEFERIS, 3 Desperté con esta cabeza de mármol en mis manos, que agota mis brazos y no sé dónde dejar. Estaba cayendo en mi sueño cuando yo salía de él de modo que nuestras vidas se fundieron y es difícil separarlas. Miré los ojos: ni se abrían, ni se cerraban. Le hablé a la boca que hacía esfuerzos por hablar. Sujeté las mejillas que habían traspasado la piel. Ya no me quedan fuerzas. Desaparecieron mis manos y regresaron a mí mutiladas. |
Visita III. Antonio Santamarina
sábado, 30 de enero de 2010
Visita II. Vicente Ponce
viernes, 22 de enero de 2010
Visita I. Juan Miguel Company Ramón
lunes, 18 de enero de 2010
HIROSHIMA MON AMOUR
martes, 12 de enero de 2010
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Cuento de cine

domingo, 29 de noviembre de 2009
CINE CLÁSICO
Seguiremos el estudio de David Bordwell, “La narración en el cine de ficción” (Ed. Paidós, Barcelona, 1996). Él toma como ejemplo el clasicismo más influyente, el del Hollywood de 1917 a 1960.
La narración: tiende a ser omnisciente (sabe más que cualquier personaje), altamente comunicativa (oculta muy poco al espectador) y moderadamente autoconsciente (raramente reconoce que se dirige al público). Según el género, encontraremos variaciones. Además, en la progresión del film notaremos que esto se da en diferentes grados, no obstante codificados (apertura y cierre son las que participan en mayor medida de estas características).
Depende de la noción de un observador invisible u ocultación de la producción, dando la sensación que la historia preexistía a su narración. Así se oculta la narración misma, indicándonos rápidamente que reconstruyamos una lógica histórica, un tiempo y un espacio en formas que hagan de los acontecimientos que capta la cámara nuestra principal fuente de información.
Principio de causalidad: principio unificador que motiva la configuración espacial (realismo, necesidades compositivas), los principios temporales de organización (el orden, frecuencia y duración de los sucesos son presentados de modo que destaquen las relaciones causales principales).
Argumento: la causalidad queda centrada en el personaje, y la acción definida por la consecución de un objetivo. Básicamente se trata de una situación inicial que se ve perturbada y debe volver a la normalidad en el tramo final.
Estructura causal doble: dos líneas argumentales con un objetivo, unos obstáculos y un clímax cada una. Generalmente corresponden a un romance heterosexual y a otra esfera (una búsqueda, una guerra…). El argumento se resuelve cuando las dos líneas coinciden en el clímax, puesto que solucionar una implica zanjar la otra.
Queda dividido en segmentos: escenas (definidas según el criterio neoclásico de unidad de tiempo, de espacio y de acción) y secuencias (limitadas por divisiones estandarizadas como cortinillas, fundidos… El segmento clásico es una entidad cerrada espacial y temporalmente, pero abierta causalmente. Funciona para adelantar la progresión causal y abrir el desarrollo, puesto que a la conclusión de líneas de acción dentro de cada escena debe quedar en suspenso otra que nos obliga a seguir la historia. Esta es la llamada linealidad del cine clásico.
El espectador clásico realiza operaciones cognitivas específicas que aunque habituales y familiares, implican actividad y no podemos por tanto hablar de material pasivo del film.
Proyecta hipótesis basadas en esquemas prefijados y ayudados por el star-system y el conocimiento implícito de las normas narrativas. Estas hipótesis suelen ser probables (validadas en diversos puntos), excluyentes (alternativa una de otra) o dirigidas al suspense (proponiendo un desenlace futuro). Es tarea de la narración el solicitar constantemente hipótesis probables y excluyentes, y luego confirmarlas mientras se mantiene cierta variedad en el desarrollo de la acción.
Se parte de una historia pasada, expuesta característicamente al inicio del relato, dando una base sólida a la comprensión del film y nuestra formación de hipótesis. Se tiende a la repetición, lo que contribuye a reafirmar los datos que tenemos. No necesitamos reconstruir mentalmente cada detalle, sino crear un mapa general de relaciones de los principales factores dramáticos. Un fallo de raccord es fácilmente ignorado puesto que no constituye un indicio relevante para la historia.
La velocidad de comprensión está absolutamente controlada. Es un sistema en nada ingenuo que usa la confirmación, la satisfacción de las expectativas y la novedad para evitar la pérdida de interés en la historia. De este modo el espectador construye la historia denotativa, unívoca e íntegra.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Nuestra visión de Vértigo
Beatriz Fernández opina que:
1)Al comienzo de la película, en la escena que le lleva al protagonista a su enfermedad y es por lo que abandona el cuerpo de policía, he advertido una similitud con el policía que intenta ayudar a Scottie para que no caiga al vacío y de cómo en su intento de rescatarle u ofrecerle su ayuda, como ocurre con Madeleine al final de la película, ambos son devorados por el vacío.
El policía se resbala al tender demasiado su mano para que la coja Scottie y éste tardar tanto en cogerla, tal vez por no querer en el fondo ó inconscientemente esa ayuda, y en el caso de Madeleine por la aparición de esa sombra en el campanario. Con todo dicho, el final de la película puede terminar con que Scottie no se cura, como ocurre después de la escena del tejado, que le hace sufrir ese vértigo en toda la película. Aunque también pudiera ocurrir que el personaje en el fondo no quiere ser rescatado.
2)Por otra parte el final de Vértigo donde a causa de una sombra extraña que al principio no se adivina quién es, que hace que Madeleine espantada se caiga, puede obedecer a un final con cierta moralidad, sobre todo porque este personaje resulta tener relación con la espiritualidad, lo religioso, al tratarse de una monja. Parece que no se debe de jugar con una falsa muerte pues puede materializarse en una realidad.
3)Y por último con respecto a la esta última idea sobre la ficción y la realidad, que puede observarse a lo largo de Vértigo, aparece también en la película “La mujer del cuadro” de Fritz Lang, que aunque se trata de otra película distinta, lo que me llama la atención es este mismo concepto del sueño y la realidad. En esta otra película hay un cuadro en un escaparate donde aparece el retrato de una mujer y el protagonista al verlo queda fascinado, al igual que puede ocurrir con el protagonista de Vértigo, y de manera similar, un día mientras contempla el cuadro del escaparate observa en el reflejo del mismo la cara de la misma mujer del cuadro al lado de la pintura y sorprendido se da la vuelta y la ve a su lado. A partir de ahí surge una amistad que complica la vida del protagonista. Es este punto es donde veo la relación de ambas películas donde los sueños se vuelven realidad aunque a un precio caro.
Se puede de esta forma plantear la duda de que es sueño y que es realidad y de como uno se alimenta del otro.
Pero bueno esto es algo que no solo sucede en el cine…
Goretti Alós opina que:
Agustín Pradillos opina que:
Ricardo Caballero opina que:
Ademas de lo dicho por Eva y Roge, destacaria la estética general, que es limpia, elegante, yo la definiria como neoclásica o renacentista. Debido al predominio de líneas puras, la arquitectura de la ciudad de San Francisco, la limpieza de los espacios, la vestimenta, los colores. Los encuadres tan inmersos en la regla de los tercios y los puntos de atención. Las perspectivas, etc. Todo esto contrastado con esos tratamientos psicodélicos del color y la aparcición de la animación de la flor en momentos puntuales muy acertados. Los creditos iniciales, con la presencia del ojo me recuerdan mucho a la escena de Buñuel. Tiene un poquito de todo lo cual la hace muy redonda.
Rogelio García opina que:
Contiene dos películas pero una sola caida, el progresivo descenso a los infiernos de Scottie. En la primera parte deja de ser policía para convertirse en un hombre con un fuerte sentimiento de culpabilidad y desorientado. En la segunda parte el sentimiento de culpa aumenta y acaba enajenado en un psiquiátrico. Quizás por la pena que puede (o no) llegar a transmitirnos el personaje, pasamos un poco más por alto ciertas conductas no demasiado propias de un caballero (recordemos que James Stewart es considerado como paradigma del norteamericano honrado y trabajador) como el arrebatarle la mujer a su amigo en la primera parte o entrar a trompicones en la habitación de, a priori, una total desconocida en la segunda.
Destacar el papel de Michi, excelente pintora y enamoradísima de Scottie, que pasa completamente desapercibida para él, manifestando la dificultad de Scottie de relacionarse sentimentalmente. (¿Quizás responda su papel a un prejuicio escondido de Hitchcock contra las mujeres con gafas?)
La escena final nos devuelve, tras unos instantes de aparente recuperación y lucidez, al Scottie abocado a caer por el precipicio como si de un destino trágico e ineludible se tratara.
Eva García-Bajo opina que:
Es una película que contiene dos. Antes del suicidio de Madeleine, somos voayeurs que junto a Scottie vamos recabando indicios de una trama con un desenlace final. En la segunda parte Scottie toca fondo en su locura. La identificación está en otro sitio, en una necesidad de reconstrucción del relato y de saber toda la verdad, porque algo no termina de encajar. Además, Scottie se convierte en un ser dominante y obsesivo que produce pena y repulsión a la vez. Somos un ojo-cámara. Destacar en el final esa sombra siniestra que emerge de las sombras, esa monja que desencadena, sin saberlo, otra muerte y otro abismo?
Scottie aparece ante los ojos actuales como un ser incompleto, que padece vértigo como síntoma de otra cosa, un pánico que lo arroja al vacío. ¿Cuál es su relación con las mujeres? No parece que sea capaz de construir una vida al lado de ninguna, y eso lo sitúa en una posición desequilibrada. Juega con su bastón y su bombín como si no supiera que hacer con ellos... ¿y no son otra cosa que símbolo de masculinidad? Ese chico grande que sólo puede realizarse con una muerta (o la imagen de ella). Justo en ese instante que parece se entrega a Judy, se le escapa de las manos y se le escurre precipitada al vacío, huyendo de una visión fantasmagórica. El film acaba como empezó, con Scottie frente al vacío.
SESIÓN II
Vimos los presupuestos del cine clásico y la película Vértigo de Alfred Hitchcock. Después estuvimos comentándola en relación al cine clásico, a la figura del espectador y nuestra propia experiencia como tales. Nos apoyamos en apuntes y fotocopias de autores.

VÉRTIGO (de entre los muertos)
Productor: Alfred Hitchcock
Productor asociado: Herbert Coleman para Paramount
Guión: Alec Coppel y Samuel Taylor, según la novela De entre los muertos (Sueurs froides/D'entre les morts) de Pierre Boileau y Thomas Narcejac
Fotografía: Robert Burks
Música: Bernard Herrmann
Montaje: George Tomasini
Dirección Artística: Henry Bumstead y Hal Pereira
Nacionalidad y año: USA 1958
Duración y datos técnicos: 124 min. Color. 1.85: 1
James Stewart/Detective John 'Scottie' Ferguson
Kim Novak/Madeleine Elster / Judy Barton
Barbara Bel Geddes/Marjorie 'Midge' Wood
Tom Helmore/Gavin Elster
Henry Jones/Juez de instrucción
Raymond Bailey/Médico de Scottie
Ellen Corby/Encargada del hotel McKittrick
Konstantin Shayne/Pop Leibel
Lee Patrick/Dueño del coche perdido por Madeleine
